Pero en la fábrica universal no hay cosa pequeña que no tenga en sí todos los gérmenes de las cosas grandes, y el cielo gira y anda con sus tormentas, días y noches, y el hombre se revuelve y marcha con sus pasiones, fe y amarguras; y cuando ya no ven sus ojos las estrellas del cielo, los vuelve a las de su alma.
Este texto es de Martí y es un fragmento del prólogo a "El Poema del Niágara" de Juan Antonio Pérez Bonalde. Fue publicado en Nueva York, en 1882. Aparece íntegramente en sus Obras Completas, las del Apóstol, en el tomo VII, de la página 223 a la 238.